sábado, 23 de diciembre de 2006

Fantasía hecha realidad


De las fantasías de Graciela, sabemos que, como las de cualquiera, algunas han perecido por falta de carga psíquica, otras se las habrá comunicado a Héctor en el momento del amor con alguna expectativa, algunas se le han cumplido a fuerza de trabajo y constancia. Otras quedan destinadas a ser ensoñaciones incumplidas.
Pero hay una que ha pasado por la censura y se ha hecho conciente. Y peor que eso: pública! Ésta en particular, es acerca de cómo ella se imagina festejar sus 50 años. No podíamos hoy dejar de cumplirle ese sueño. Si bien, como en toda realización, hubo que ajustarla a la realidad.
Bueno…ésta fantasía que ella hizo pública es la de haber vivido en el siglo XIX. Vestida con miriñaque, baja por una escalera, seguramente de madera y mármol, ornamentada, a un salón lleno de gente que la admira por su belleza y gracia sin par. Un sueño tan explorado por la literatura infantil que todos podemos agregarle nuestros propios condimentos.
Volvamos a Graciela… entonces, ella baja a un salón repleto que la espera como a una princesa, o duquesa o vizcondesa y baila el vals con el príncipe.
El cargo que ostenta nunca lo aclaró pero creemos que simplemente por pudor. Por la importancia que se atribuye a sí misma en la ensoñación pudimos fácilmente deducir que no era menos que una princesa o que ya había sido coronada reina. O sea que estaba en la línea sucesoria en primer o segundo grado.
Con mirada pragmática, pero exenta de los conocimientos básicos sobre la novela familiar del neurótico y sus retoños en la vida adulta, Héctor siempre le marcó que las probabilidades estadísticas indican que lo más posible hubiera sido ser la lavandera, la doncella, esposa del cochero o del palafrenero del castillo.
Pero para eso está la vida, acá se trata de otra cosa. Y como a ella en su sueño le toca siempre la parte de la princesa, los demás haremos el papel de masa envidiosa, fascinada ante su belleza y Héctor de príncipe.
No podríamos decir que con la ayuda de los 7 enanitos, pero si con la ayuda de varios que trabajaron mucho como los enanos del cuento, mientras ella, que la conocemos bien, se dedicaba a cantar por el bosque, comer manzanas, dormir y a lo sumo barrer un poco la casa, hemos llegado a éste momento. Que lo disfrutes Graciela!!.

Valentina Soula

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